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JUEGO PATOLÓGICO, DEFINICIONES Y CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

La consideración de cuándo se padece un problema de juego patológico se basa en una serie de criterios psiquiátricos diagnósticos, que han evolucionado con el tiempo, comenzando con los del DSM-III (APA, 1980). En este manual se situó el problema en el apartado de trastornos del control de impulsos no clasificados en otras categorías, junto con la cleptomanía, el trastorno explosivo intermitente, la piromanía, y la tricotilomanía. Es una clasificación diagnóstica residual, una especie de cajón de sastre, para aquellos trastornos del control de los impulsos que no se han clasificado en otras categorías.

La sintomatología esencial de este tipo de problemas, según el DSM-III-R (APA , 1987) consistiría en:

1) Fracaso en resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que es dañino para el propio individuo o los demás, pudiendo existir o no, resistencia consciente a materializar dicho impulso. Puede existir o no una planificación para llevar a cabo dichos actos.

2) Sensación creciente de tensión o activación antes de llevar a cabo dicho acto.

3) Experiencia de placer, gratificación o liberación en el momento de realizar estos actos. Este acto es egosintónico en tanto en cuanto es consonante con el deseo consciente inmediato del individuo.

Inmediatamente después del acto puede haber o no sentimientos sinceros de pena, autorreproche o culpa.

El juego patológico vendría definido, según el DSM-III-R (APA, 1987) por una conducta caracterizada por al menos cuatro de los siguientes síntomas:

1.- Preocupación frecuente por jugar o por obtener dinero para jugar.

2.- Con frecuencia se juega más cantidad de dinero o durante más tiempo del que se había planeado.

3.- Existe la necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las
apuestas para conseguir la excitación deseada.

4.- Intranquilidad o irritabilidad cuando no se puede jugar.

5.- Pérdidas repetidas de dinero en el juego y vuelta al día siguiente para
intentar recuperar.

6.- Esfuerzos repetidos para reducir o parar el juego.

7.- Con frecuencia, el juego tiene lugar cuando se espera del sujeto que esté cumpliendo sus obligaciones sociales o profesionales.

8.- Sacrificio de alguna actividad social, profesional o recreativa importante para poder jugar.

9.- Se continúa jugando a pesar de la incapacidad para pagar las deudas
crecientes, o a pesar de otros problemas significativos sociales, profesionales o legales que el sujeto sabe que se exacerban con el juego.

Según este manual, el trastorno empieza en la adolescencia en los hombres y más tarde en las mujeres, pasando por diversas oscilaciones, pero con tendencia a convertirse en un problema crónico, es decir, considera que el problema tiene un comienzo, seguido de períodos de remisión y agudización durante el resto de la vida adulta. También señala que la preocupación, la necesidad y la conducta de juego aumentan durante los períodos de estrés, y que, así mismo, los problemas que surgen como resultado del juego tienden a una intensificación de la conducta de juego.

Echeburrua y Báez (1990) señalan que, según este manual diagnóstico, los criterios para el abuso se sustancias y para el juego patológico son básicamente los mismos si se sustituye el juego por la sustancia adictiva, con un énfasis especial en la pérdida de control.

Con la aparición del DSM–IV (APA, 1994), se añade un aspecto en los criterios diagnósticos para este problema, que a nuestro entender tiene una gran importancia. Se comienza a dar relevancia tanto a las consecuencias del juego como a los factores desencadenantes del mismo, y se sugiere la necesidad de tratamientos tanto sintomáticos como no sintomáticos de este problema.

En este manual diagnóstico se añade un criterio a los de su anterior versión, ya que se habla de un nuevo síntoma: el juego se utiliza como estrategia para escapar de problemas, o para mitigar un estado de ánimo deprimido o disfórico.

Los criterios diagnósticos DSM-IV para este problema serían por tanto:

A) Conducta de juego perjudicial y recurrente, caracterizada al menos por cinco de los siguientes síntomas:

1) Preocupación frecuente por jugar.

2) Existe la necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada.

3) Intentos repetidos sin éxito para controlar, reducir o parar el juego.

4) Intranquilidad o irritabilidad cuando se intenta reducir o parar el juego.

5) El juego como estrategia para escapar de problemas, o para mitigar un estado de ánimo deprimido o disfórico.

6) Después de perder dinero en el juego, vuelta al día siguiente para intentar recuperarlo.

7) Mentiras a miembros de la familia, terapeutas u otros, para ocultar el grado de importancia del juego.

8) Comisión de actos ilegales como: fraude, falsificación, robo o desfalco, para poder financiar el juego.

9) Arriesgar o perder una relación de importancia, trabajo, u oportunidad escolar o laboral a causa del juego.

10) Engaños repetidos para conseguir dinero con el que mitigar la desesperada situación financiera, en la que se encuentra, debida al juego.

B) La conducta de juego no se encuentra asociada a un episodio maníaco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide prácticamente en su totalidad en lo referido a esta categoría en lo referido a la Clasificación Internacional de las Enfermedades Mentales (CIE 10, OMS, 1992).

3 comentarios:

deborita dijo...

hola, tengo a mis padres que son enfermos al juego desde hace muchos años y a pesar de que han perdido mucho dinero y han causado mucho malestar en la familia, lo siguen haciendo. El problema radica en que mis hermanos y yo no sabemos como encararlos para hablarles ya que ninguno de los dos acepta que está enfermo, o se pasan la bola, o se atajan argumentando que uno ya los está molestando otra vez. La situación no da para más porque vemos que ambos se matan laburando pero los queremos matar cuando nos enteramos que se perdieron todo en el casino. Aparte, mienten, se escapan para ir e incluso mi mama a inventado más de una vez que fue asaltada o secuestrada. Mi inquietud pasa por pedirles algun consejo sobre como podemos hacer para ayudarlos, para hablarles. Desde ya muchas gracias.

romina dijo...

mi esposo esta adicto al juego, hemos perdido mucho dinero, yo le he retirado todas las targetas, pero aun asi va con su propina todas las noches, esta irritable, ha perdido los deseos sexuales,se muestra con caracter agresivo verbalmente, cuando intentamos conversar trata de voltear la situacion, que puedo hacer. gracias.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Yo puntualizaria una cuestión. Ud. no le ha quitado nada, se lo ha dado él. Si él no quisiera, ud. no podría tener SUS tarjetas, ni un control de su dinero.
¿Que que tiene que hacer?¿que haría ud. si el le pegara, o le escupiera o le amarrara? claro, podría llevarlo a un psiquiatra, y este le podría hacer un diagnostico y decirle que su marido está enfermo. El pequeño problema es que él, seguiría haciendo lo mismo, hasta que quisiera, y la vida de UD. NO CAMBIARÍA.
Lo que tiene Ud. que hacer es plantearle claramente lo que quiere para su vida, y lo que pasará en caso de no estarlo obteniendo.
Un saludo.